June 2007
¿Siempre hubo siete sacramentos?
A la Iglesia le llevó casi mil años comprender cómo los siete ritos que llamamos “sacramentos” nos vienen de Jesús y nos dan participación en su vida de manera muy especial. En los primeros siglos, por ejemplo, el matrimonio, la confirmación y la penitencia no estaban reconocidos ni nombrados como ritos sacramentales distintos como lo están hoy en día. Sin embargo, la realidad más profunda de la presencia de Cristo en la vida de los creyentes fue sin duda reconocida desde el principio: en la unión de dos cristianos que se casaban, en la unción con crisma realizada inmediatamente después del bautismo, en el perdón y la reconciliación con la Iglesia que el obispo extendía a los pecadores. Es útil que los niños sepan que tuvimos estos dones especiales de la gracia desde los primeros tiempos, pero muchos de los ritos han cambiado drásticamente en el curso de los siglos.
¿Por qué algunas personas son confirmadas antes de su Primera Comunión y otras, después?
En los primeros siglos de la Iglesia la gente era iniciada plenamente en una ceremonia. La persona era bautizada, luego confirmada y luego recibía la Sagrada Comunión, juntos y en ese orden. Con el paso de los siglos estos sacramentos se fueron separando: los niños se bautizaban y sólo más tarde celebraban la Confirmación y la Eucaristía. También ocurría que el orden en que la Confirmación y la Eucaristía se celebraban a veces se cambiaba (el Bautismo, por supuesto, siempre se ha mantenido como el primer sacramento que se debe celebrar). En los últimos años, se han realizado distintos esfuerzos por restaurar el antiguo orden para los sacramentos de iniciación: Bautismo, Confirmación y Eucaristía. Ahora ésta es la secuencia necesaria cuando un adulto o niño mayor de siete años es bautizado. Además, cada vez más obispos están restaurando la Confirmación antes de la Primera Eucaristía para los jóvenes que fueron bautizados de niños.
¿Por qué la Iglesia utiliza una paloma para representar al Espíritu Santo?
El uso de una paloma para representar al Espíritu Santo en realidad no es un símbolo oficial de la Iglesia. Es una de varias imágenes que la Iglesia ha usado (junto con fuego, luz, viento, etc.), en el curso de los siglos, para expresar la presencia del Espíritu Santo, pero no tiene ningún estatus "oficial". Sin embargo, los artistas parecen haber escogido la paloma como imagen "favorita" del Espíritu. Sin duda, el origen de su inspiración es el pasaje de los Evangelios que describe el bautismo de Jesús realizado por Juan en el río Jordán. Esos escritos (Mateo 3:16, Marcos 1:10, Lucas 3:22, Juan 1:32) dicen que el Espíritu descendió sobre Él "como una paloma", pero no dicen específicamente que el Espíritu se apareció "con la forma" de paloma. Sin embargo, la imagen de la paloma se ha "quedado" en la imaginación artística y se ha vuelto una parte común del arte cristiano. Una de las limitaciones de esta imagen es que el Espíritu Santo está representado como un "animal tonto", y no como una persona capaz de estar en una relación de amor íntima con nosotros. Cuando usamos esta imagen con los niños para ayudarles a entender a la tercera persona de la Santísima Trinidad, es importante que también usemos imágenes y descripciones del Espíritu que les permitan apreciar el hecho de que el Espíritu es una persona divina y se relaciona con nosotros de la misma forma que las otras personas de la Trinidad (que son representadas frecuentemente como Padre e Hijo).
¿Qué es una anulación?
Jesús enseña que el matrimonio debe ser un compromiso permanente entre un hombre y una mujer, una relación que dure para toda la vida de la pareja. Pero algunos matrimonios fracasan, a menudo porque falta algo desde el principio, algún elemento que evita que la relación sea el tipo de compromiso permanente que Jesús quería. Una anulación es un decreto oficial de la Iglesia que dice: Mediante un estudio cuidadoso, después de una vasta investigación, un matrimonio fallido en particular parece no haber sido el tipo de relación (sacramental) que Jesús quería. Una anulación de la Iglesia no significa que el matrimonio no existió; simplemente dice que todo indica que el matrimonio fallido en cuestión no era un sacramento en todo el sentido que Jesús quería. Con lo cual, los niños nacidos en esos matrimonios no son declarados ilegítimos, puesto que una anulación no “disuelve” un matrimonio ni declara que nunca existió. |