Los Niños También Sufren
por la Dra. Eileen McGrath
Leemos en Eclesiastés 3:1: “Hay un tiempo para cada cosa.” La pérdida y el cambio son partes inevitables de la vida. Durante el transcurso de nuestra vida, es probable que suframos varias pérdidas. Por ejemplo, la pérdida puede variar desde el cambio de un lugar a otro, un cambio de escuela o hasta la muerte de un ser querido, un amigo, una mascota, un hermano, un padre o cualquier otro miembro de nuestra familia.
Cuando se trata de una pérdida para los niños, nuestros hijos necesitan ayuda para entender sus emociones. Es posible que nuestros niños puedan expresar sus sentimientos, pero también podrían tener pensamientos y reacciones conflictivas en relación a su pérdida. Sea cual fuese el sentimiento que el niño tenga, el primer y más importante paso para los padres es darle valor a lo que sus hijos están sintiendo y expresando.
Nuestros hijos nos van a ver como modelos también en el sufrimiento. Nuestra apertura en relación a una pérdida, y la manera en que expresemos nuestras emociones enseñará a nuestros hijos que sentir no es malo y que no tenemos por qué tratar de aparentar que algo no nos duele. Esto también les enseñará que el sufrimiento no solamente es normal sino algo necesario (vea Juan 10,28-37). Tenemos que ayudar a nuestros hijos a entender que cuando uno ama intensamente también sufrirá intensamente.
Los niños tienden a sentirse responsables por una muerte, o culpables por su comportamiento hacia esa persona, y a veces por los sentimientos de enojo e ira que hayan tenido hacia ella. Una pregunta que debemos hacerle a nuestros hijos después de la muerte de un ser querido es: “¿Crees que tienes la culpa por lo que sucedió? Los niños podrían creer que sus pensamientos malos o secretos contribuyeron a esa muerte. Después de varias muertes, se culpan a sí mismos porque “a todo aquel y aquello que aman o tocan les suceden cosas malas”. Es muy importante hablar acerca del ciclo de la vida y la muerte de todo ser viviente. Esto les confirmará que no son culpables de “las cosas malas” que en ocasiones le suceden a mucha gente buena.
Para poder entender la reacción de su hijo o hija ante una pérdida, es importante que tenga presente que los sentimientos, los pensamientos y la profundidad de la pena de los niños se ven afectados por varios factores:
• La apertura y habilidad de la familia para comunicarse
• La edad y madurez del niño/a
• Cualquier experiencia de alguna pérdida anterior importante
• La relación que tenía el niño/a con la persona que murió
Crear un ambiente de amor, seguridad y apertura ayudará a manejar el sufrimiento a cada miembro de la familia, a su manera.
La historia nos enseña que el sufrimiento es real y no va adesaparecer. Puede ser como una montaña rusa de emociones o como olas del mar que van y vienen en el océano. Algunas olas son enormes y nos pueden poner con los pies para arriba y otras únicamente mojarnos, ocasionándonos sentimientos de tristeza y dolor. El sufrimiento puede posponerse o evitarse por un tiempo, pero en algún momento se va a hacer presente en nuestra vida. Podría darse el caso de alguien que reaccionara de manera monumental al encontrarse con una pérdida realmente pequeña, sin saber que lo que le está sucediendo es que está reaccionando a una pena o sufrimiento anterior. Debemos de tratar de sentir lo que sentimos, enfrentarnos al dolor y tratar de adaptarnos con aceptación mientras sanamos. No se pueden tomar atajos; este proceso debe tomarse el tiempo que sea necesario.
¿Qué podemos hacer para ayudar a nuestros hijos a manejar las múltiples pérdidas que van a sufrir en el transcurso de la vida? Sabemos que los niños comprenden la muerte de diferentes maneras según la edad que tienen. Si su hijo/a ha tenido ya una experiencia con la pérdida de un ser querido, su capacidad de comprenderla muerte va a ser mayor que la de otro niño/a de su edad que no haya vivido tal pérdida. Como padres debemos recordar que los niños son personas pequeñas con una gran antena de radio. Hasta los niños más pequeños pueden percibir tanto el ambiente emocional que los rodea como el de la persona que los cuida. Sienten que algo anda mal y tienen necesidad de que su rutina vuelva a la normalidad. Podría ser necesario que otro miembro de la familia se encargue de él o ella durante el período en el que sus padres estén pasando por una etapa de sufrimiento muy intenso. Al mismo tiempo, nunca debemos forzar a nuestros hijos a compartir su sufrimiento, sino al contrario, debemos animarlos con nuestro amor, fe y apertura.
Ayude a los niños a recordar, con maneras simbólicas y reales, que deben expresar su sufrimiento. Los niños pueden:
• Hacer dibujos o escribir cartas para expresar sus sentimientos.
• Poner estos dibujos o cartas en el ataúd como despedida.
• Hacer una caja de recuerdos o álbum de fotos de esa persona.
• Escoger una pertenencia especial de la persona y guardarla como recuerdo.
• Llevar un diario o escribir una carta a esa persona en la que pueda describir cómo se siente (sin mandar por correo).
• Compartir el regalo o la lección más inolvidable que recibió de esa persona (un abrazo, su sonrisa, su buen sentido del humor, su aceptación).
• Recordar que esa persona permanecerá en su corazón y en sus recuerdos.
Para reflexionar y conversar:
1. Al ver un suceso mundial o una tragedia, ¿podemos hablar en familia acerca de lo ocurrido y preguntarle a nuestros hijos cómo se sienten con lo sucedido? ¿Pueden sus hijos entender lo que esas personas estarán sintiendo? ¿Tienen algunas preguntas que quisieran hacer?
2. Si su familia a sufrido la pérdida de algún ser querido, pregunte si hay algo que quisieran compartir o preguntar acerca de esa muerte. ¿Cómo se sienten ahora?
A dónde ir para obtener más información:
1. Schaefer, Dan and C. Lyons, How Do We Tell the Children? A Parents' Guide to Helping Children Understand and Cope When Someone Dies, New York: Newmarket Press, 1986.
Este libro ayuda a los padres a hablar sobre la muerte. Apto para todas las edades.
2. McGrath, Eileen, Limited Life, Lasting Love: Siblings Grieve Too, Texas: RCL Resources for Christian Living, 1997. Este libro relata la muerte de un hermano, pero puede ser útil para explicar la muerte de cualquier ser querido. Apto para todas las edades.
3. Buscaglia, Leo, The Fall of Freddie the Leaf: A Story of Life for All Ages, New York: Holt, Rinehart, and Winston, 1987.
4. Rainbows for God's Children, fundado en 1983, es un programa de apoyo escolar muy eficaz que ofrece esperanza y sanación a la pena de los niños que están sufriendo a causa de un divorcio o la muerte de un miembro de su familia. Para mayor información puede contactar a:
Ms. Yehl Marta, National Executive Director, Rainbows, 111 Tower Road, Schaumburg, IL 60173, 800-266-3206.
La autora: Dra. Eileen McGrath recibió su doctorado en Educación Religiosa de la Universidad de Nueva York con una especialización en Tanatología (estudio de la pérdida, el sufrimiento y la muerte). La Dra. McGrath enseñó en una escuela primaria 16 años y lleva veintiocho años trabajando como Consejera de Salud Mental. Actualmente continúa practicando en su consultorio privado en las ciudades de Plano y Frisco, Texas. La Dra. McGrath fue Profesora Asistente Adjunta de la Universidad de Nueva York en las facultades de Educación Religiosa y Educación para Consultoría, y Profesora Adjunta en el Seminario de la Inmaculada Concepción de la Universidad Seton Hall. Ha publicado varios libros y presenta talleres y seminarios de diversos temas de Humanidades. |