Gracias, Señor,
por las bendiciones increíbles del sol, de la tierra, el agua y el aire.
Te alabamos por el calor del sol y sus poderes curativos,
lo refrescante del agua fría con la que damos alivio a nuestros cuerpos sedientos
y la ligereza del aire que limpia nuestros pulmones y alimenta nuestra sangre.
Ayúdanos a agradecer diariamente las bendiciones que constantemente usamos
y rara vez reconocemos.
Por tu delicado cariño que sostiene nuestras vidas ¡Te alabamos Señor!
Bendice estos alimentos que vamos a compartir.
Llénanos de Gracia con tu presencia y acompáñanos en nuestra mesa.
Gracias por nuestra vida juntos.
Amén.
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