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María en la Iglesia Dios te salve, María; Por siglos, esta oración ha resumido el significado y el lugar de María para millones de creyentes de todo el mundo. El papel de la Virgen en nuestra historia y en nuestras vidas, se ve reflejado en las bellas historias de la Anunciación y el Nacimiento de Jesús que encontramos en los Evangelios de San Mateo y San Lucas. Estas historias tienen algunas diferencias en los detalles, pero la realidad y la verdad que reflejan es la misma: Jesús es completamente humano y completamente Dios y María fue una parte integral de su existencia terrenal. Dios envía ángeles para anunciar la venida de Jesús en cada uno de los Evangelios. Lucas pone al ángel yendo directamente a la Virgen. Llegó el ángel hasta ella y le dijo: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo... El Espíritu Santo descenderá sobre ti... el niño santo que nacerá de ti será llamado Hijo de Dios". (Lucas 1:28,35) En lo que se ha convertido en una de nuestras mayores manifestaciones de fe, María responde al ángel: "Yo soy la servidora del Señor, hágase en mí tal como has dicho". (Lucas 1:38) Siempre que Dios envía ángeles como mensajeros a la gente, es una señal que necesitamos prestar atención a la revelación de un gran misterio. En el caso de la concepción y el nacimiento de Jesús, los Evangelios nos alertan hacia la profundidad de lo que es desconocido sobre la Buena Nueva del nacimiento humano de Jesús. La constante doctrina de la perpetua virginidad de María habla de la fe inflexible de la Iglesia en la grandeza del amor de Dios y de su poder de entrar en nuestras vidas en una sorprendente multitud de formas. María fue el primer testigo de Jesús y su primer discípulo. Ella fue escogida para ser la Madre de Dios y Dios le dio dones especiales. El don más grande que se le dio fue ser completamente llena de gracia. Esto es que fue concebida sin pecado original y, por su relación especial con Jesús, fue preservada de todo pecado durante toda su vida. El gran amor y devoción de María por Jesús y de Jesús por su madre hizo apropiado que María fuera asumida en cuerpo y alma hasta el cielo para sentarse al lado de su Hijo. Lo que a menudo se pasa por alto en la relación de María con Jesús es cómo ella insiste y le enseña que reclame su poder. Por ejemplo, en el Evangelio de San Juan, María reta a Jesús a comenzar su ministerio. En el bello pasaje de las Bodas de Caná, Jesús se inspira en la pasión de la fe que su madre tiene en Él para convertir el agua común de la vida diaria en el rico y profundo vino de la vida compartida (Juan 2:1-12). La gran profundidad de este misterio de fidelidad que existe en la Historia Sagrada de nuestra Redención sitúa a la Virgen en un papel especial como Madre de la Iglesia. Por medio de su sincero asentimiento a Dios y de su mano firme y amorosa al guiar al Niño Jesús hacia la adultez, María es verdaderamente la Madre de Todos los Creyentes. Jesús nos ha premiado con la presencia de la Virgen como nuestra Madre en el Cielo. En su relación especial con Jesús, ella interviene a nuestro favor, reza por nosotros y podemos enviarle nuestras necesidades y oraciones a ella para que se las entregue a su Hijo. Esta santidad única de María viene de Cristo y de su deseo inflexible de hacer la voluntad de Dios. La Virgen fue una de nosotros, un ser humano nacido de una mujer y luchando por entender su papel en el mundo. Sin embargo, nosotros somos inspirados por María porque su dramático ¡SÍ! a la invitación de Dios nos sirve como modelo de la santidad a la que cada uno de nosotros está llamado por nuestro Bautismo en el Señor. Con la ayuda de nuestra Divina Madre podemos aspirar a tener vidas santas y de significado mientras caminamos hoy con el pueblo de Jesús. María es nuestro modelo de cómo tenemos que vivir nuestra vida en un mundo muy a menudo lleno de injusticia y dolor. Es, entonces, la vida de confianza de María y su fe en la presencia de Dios y en su compromiso con su hijo, su familia y su comunidad lo que captura nuestro corazón y nuestra mente y sitúa a la Virgen en el mismo centro de nuestras vidas como creyentes. Para la reflexión Jeanette Rodríguez, es una teóloga hispana/latina de EE.UU. que ha sido inspirada por la fe y la lucha por la justicia. Preside el Departamento de Teología y Estudios Religiosos de la Universidad de Seattle y fue presidenta de la Academia de Teólogos Católicos Hispanos en los Estados Unidos.Tiene un doctorado de la Graduate Theological Union en Berkeley, California, y es autora de Our Lady of Guadalupe: Faith Empowerment Among Mexican American Women y Stories We Live. La Sra. Rodríguez también ha escrito numerosos artículos sobre la teología hispana en EE.UU., espiritualidad y la memoria cultural. Fue honrada con el premio U. S. Catholic Award 2000. Copyright © 2003 RCL • Resources for Christian Living |
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