![]() |
|||||
![]() ![]() |
|
||||
Contando los Relatos de la Sagrada Escritura A todos los niños les encantan los buenos cuentos y a los de seis y siete años les atraen el drama y las imágenes vivas en ellos. Les estimula su imaginación. También les atrae la bondad de los protagonistas principales o de sus actos. Todas esas imágenes aumentan los conocimientos que se acumulan al tratar de comprender su mundo. Los relatos de la Sagrada Escritura ofrecen a los niños ricos ejemplos de acciones diarias. Se sirve la comida, sopla un huracán, se celebran festivales, se esperan nacimientos, se lamenta una muerte; y Dios está presente en todo. Las imágenes y el lenguaje de Dios, de Jesús y del pueblo de Dios se imprimen en las tiernas mentes cada vez que se les lee o relata una historia bíblica. Estos relatos brindan imágenes a los niños al comenzar a buscar respuestas a las preguntas de Moisés a Dios, "¿Cuál es tu nombre?" y de Jesús a sus apóstoles, "¿Quién dicen que soy yo?" El relato de Dios creando el mundo es uno de los primeros que oirán los niños de 1º grado. Cada vez que escuchen o repitan la historia, recuerdan que Dios hizo el mundo y que todo lo que hizo es bueno. La repetición de la historia todos los años guía a los niños hacia el oculto mensaje de que Dios los ama con un amor infinito y quiere que ellos cuiden toda la creación. A los de 2º grado se les presentan con más detalles las historias sobre Jesús. Por estas historias y las parábolas más sencillas que usaba en sus enseñanzas, comienzan a oír el mensaje de Jesús sobre el amor y el perdón del Padre. Tanto los de seis como los de siete años se identifican con los relatos de la búsqueda de la oveja perdida, de alimentar a los hambrientos, perdonar al buen ladrón, plantar una semilla y buscar una moneda perdida. Con cada repetición de esas historias, los niños van entrando en el misterio de la vida y el mensaje de Jesús. Aunque no pueden entender el misterio de esta persona que es tanto humana como divina, por medio de estas historias van construyendo imágenes concretas de lo que el Hijo de Dios dijo e hizo, sobre las cuales surgirán mayores conocimientos más adelante. Cuando hagan preguntas sobre la historia, preséntales posibles respuestas y pregúntales qué opinan ellos. Así expresarán su sorpresa y su admiración por la historia sobre Dios que están oyendo. Con práctica, el catequista puede desarrollar técnicas para dar vida a los caracteres y al mensaje de las historias de la Sagrada Escritura. Lee reverentemente la historia y luego relátala en tus propias palabras. Una voz entusiasta y expresiva, gestos y accesorios apropiados, ayudan a mantener la atención de los niños y a reforzar la enseñanza. Ahora se encuentran muchos libros de cuentos bellamente ilustrados que estimulan la imaginación y ayudan al niño a visualizar el mundo de la historia. Examina cuidadosamente las ilustraciones, sin embargo, para estar seguro que son apropiadas para niños pequeños. El uso de los relatos de la Sagrada Escritura en la oración ayuda a los niños a responder con alabanzas y gratitud a las maravillosas historias sobre Dios. Entroniza la Santa Biblia o el leccionario para niños en tu altarcito y lee las historias desde allí cuando las uses en la oración. Entonces modelarás para ellos la forma en que ellos deben recibir la Palabra de Dios en la Eucaristía dominical. Escoge con cuidado los relatos bíblicos apropiados para esta edad. Reduce el uso de historias de milagros que pueden pintar a Dios o a Jesús como un mago que puede conceder cualquier deseo. La historia de la muerte y la resurrección de Jesús es tan central a nuestra fe que debe ser compartida durante el tiempo de Cuaresma y de Pascua. Con esa excepción, sin embargo, evita concentrarte en historias que describan desastres naturales, sufrimientos inexplicables, o la ira de Dios o su juicio severo sobre el pueblo. Ellos no podrán situar estas historias dentro del más amplio contexto de la suprema misericordia y perdón de Dios. Naturalmente, los niños escucharán las historias en las lecturas del domingo. Cuando se presenten, siempre enfatiza la presencia salvadora de Dios en la historia. Nunca les describas a Dios como portador de infortunios. Cada historia tiene su tiempo y sitio apropiados. A esta edad, concentra tu catequesis en las historias del amor y el cuidado de Dios. Qué afortunada eres. Muchos de los niños a quienes enseñas estarán escuchando por primera vez estas grandes historias de la Sagrada Escritura. Si las relatas bien, estos relatos formarán los cimientos para toda la vida de fe de tus estudiantes. Para la reflexión El movimiento en las cctividades ---------------------------------------------------- La Dra. Bowie tiene un doctorado en educación de la Universidad Católica de América, Washington, D.C. Copyright © 2003. RCL • Resources for Christian Living. ---------------------------------------------------- |
|||||
| |
|||||